lunes, 18 de julio de 2016

EL 19 DE JULIO DE 1936 EN EL MANICOMIO DE SANT BOI DE LLOBREGAT.

El domingo  19 de julio de 1936 los primeros trenes procedentes de Barcelona, contrariamente a lo que era habitual en los días festivos,   llegaban casi vacíos a Sant Boi. 
(Foto: Arxiu Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya)



En el "Diario de la Revolución", el Superior de los Hermanos Hospitalarios de la Orden de San Juan de Dios, de la comunidad del Hospital Psiquiátrico Nuestra Señora de Montserrat, de Sant Boi de Llobregat, Hno. José Gorostieta Urdangarín, registraba esta anotación, correspondiente al día 19 de julio de 1936, segundo día del inicio de la Guerra Civil española.

" Dia 19 de julio

Los primeros trenes procedentes de Barcelona llegan casi vacíos, contrastando con lo que de ordinario sucede los domingos. Pero pronto nos explicamos este  retraimiento de los excursionistas, porque personas llegadas de Barcelona dicen que han visto la Plaza de Cataluña sembrada de cadáveres.

En efecto, más tarde nos informan que varios regimientos de distintas armas salieron a la calle a las cinco de la mañana, entablando una dura lucha contra las milicias del Frente Popular, que se encontraban quizás mejor pertrechadas que los mismos militares. En principio parece que el dominio fue del ejército, más luego tuvo que ceder ante la avalancha del pueblo armado y la intervención de las fuerzas de Asalto y Guardia Civil que no secundaron el movimiento.

En esta primera lucha hubo un incidente que relacionado con la persecución religiosa tiene un grande interés. Se dice que los padres carmelitas de la calle de Lauria, siguiendo su costumbre y muy ajenos a lo que en la calle sucedía, abrieron a primera hora las puertas de la iglesia y ésta sirvió de refugio a las tropas sublevadas que encontrándose en las proximidades del convento se vieron en situación comprometida por el intenso tiroteo enemigo. Parapetados en la residencia de los religiosos pudiron hacer desde ella muchas bajas, más al fin hubieron de rendirse, dando lugar a que las milicias populares penetraran  en el convento, pasando por las armas a todos los oficiales allí refugiados, juntamente con los religiosos de dicha comunidad, en número de diecisiete. Este fue el fundamento ( que de no ser cierto lo habrían inventado) para que la chusma se lanzara de lleno contra personas, templos y objetos sagrados, como lo veremos en días sucesivos.

De nueve a diez de la mañana, desde el micrófono de Radio Barcelona instalado en el Palacio de la Generalidad, se pide con insistencia donantes de sangre y personal sanitario para atender a los numerosos heridos que van llegando al hospital.

Con alguna frecuencia se siente un lejano estampido de los disparos de cañón, muy atenuado por ser el viento contrario.

En los pueblos parece que todavía no se han enterado de lo que sucede, pues numerosos autocares se dirigen a las playas como todos los domingos.

A las cinco de la tarde contemplamos el horizonte desde las terrazas, creyendo ver  (parece que lo adivinamos) grandes hogueras en distintos puntos, al mismo tiempo que del aeródromo del Prat se eleva una escuadrilla con dirección a Montjuich, y girando muy rápida por frente al monumento a Colón, vuelve a su campamento después de haber lanzado bombas sobre los últimos reductos militares, destrozando la capitanía general y otros edificios.

Poco tiempo después comunica Radio Barcelona que el general Goded acaba de rendirse, y más tarde es llevado al micrófono, donde pronuncia éstas o parecidas palabras: " La suerte me ha sido adversa, y para evitar derramamiento de sangre, ruego a mis soldados que depongan las armas". Palabras que cayeron como una bomba sobre quienes con impaciencia esperábamos un aplastante triunfo del ejército" (1)


(1) Gorostieta Urdangarín, José, O.H." ENTRE EL TEMOR Y LA ESPERANZA. San Baudilio de Llobregat- Barcelona- Francia. Verano de 1936" Imprenta-Instituto San José- Centro Médico Pedagógico Profesional. Carabanchel Alto. Madrid. (s.f.) 

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