sábado, 15 de noviembre de 2008

Dª JUANA SAGRERA O EL CASO DE UNA DETENCIÓN ILEGAL EN EL MANICOMIO DE SAN BAUDILIO

En la vida del Dr. Antonio Pujadas y Mayans existe un hecho singular que significó un grave deteriodo de su imagen como profesional y un serio desprestigio para su establecimiento. Es el caso del ingreso, en el año 1862, de Dª Juana Sagrera y Guix, en el manicomio de San Baudilio de Llobregat (actual Sant Boi de Llobregat) , con la implicación de su esposo, dos hermanos de la mujer y tres médicos, entre ellos el propio Dr. Pujadas.
El diagnóstico era ambiguo, y reflejaba un conflicto social de carácter familiar de esta mujer, de 41 años de edad, casada con uno de los más importantes comerciantes de Valencia, y que,al parecer, presentaba un comportamiento extravagante. Dos hermanos de la mujer apoyaban al marido, que repetidamente la había amenzado en conseguir que fuera declarada loca si no se avenía a sus deseos.
Su esposo ya había solicitado el dictament de dos médicos, el Dr. Manuel Pastor y el Dr. Antonio Navarra, que certificaron que visitaban a Juana desde hacía algún tiempo, y recomendaban su ingreso en un manicomio.
El ingreso fue autorizado por el alcalde de Valencia, y el Dr. Antonio Navarra y Valentí, nacido en Barcelona, recomendó el Instituto Manicómico de San Baudilio de Llobregat. Para ello, y alegando un pretexto banal, hicieron que Juana viajara a Barcelona, y una vez allí le tendieron una trampa en la que intervino el Dr. Pujadas. Ya tenemos a Juana en el manicomio, donde permaneció por espacio de veintitrés días, con órden expresa de su marido de no poder recibir visitas sin su consentimiento, y que sólo podía escribir las cartas que le dictaba el propio Dr. Pujadas. Sin embargo, a pesar de estas estrictas instrucciones, con la complicidad de un empleado del manicomio, el mayordomo Cristóbal Feliu, que sospechaba que pretendían hacerla pasar por loca, la mujer consiguió escribir unas cartas y mandarlas a unos familiares.
Una parte de la familia estaba en desacuerdo con su reclusión, y el 8 de agosto de aquel año, los doctores Wenceslao Picas y Emilio Pi y molist visitaron a Juana, al parecer por indicación del Dr. Pujadas. Estos dos facultativos, tomando en consideración el informe de sus colegas de Valencia y las explicaciones dadas por el Dr. Pujadas, llegaron a la conclusión de que Juana " está afectada de una exaltación de las facultades intelectuales y leve depresión de las afectivas, estado que si bien no constituía una verdadera enajenación mental, fácilmente podría pasar a serlo". Y eran de la opinión de que, para evitar el desarrollo de una enfermedad mental, sería conveniente que estuviera separada de la familia y sujeta a un método que pudiera reducir su actual irritabilidad.
El 13 de agosto, unos familiares de Juana visitaron al Gobernador Civil de Barcelona protestando por su reclusión, consiguiendo que se acordara su salida del manicomio, que fue efectiva el día 22 del mismo mes, y aunque el Dr. Pujadas se opusiera a ello, esgrimiendo argumentos médicos, Juana fue confiada al Convento de Concepcionistas de Gracia (pueblo que años más tarde se anexionaría a Barcelona), donde permaneció bajo la observación de tres médicos, doctores José Bramón, Francisco Joanich y Marcos Bertrán, que dictaminaron que no existía el mínimo indicio de trastorno mental, por lo que fue trasladada a Valencia, donde otros cuatro médicos diagnostican un perfecto estado mental.
En la ciudad de Valencia se instruyó el proceso judicial por reclusión indebida de Juana Sagrera y Guix. En el fallo resultaron condenados el esposo y los dos hermanos de su esposa, a veinte años de prisión, mientras que los doctores Manuel Pastor y Antonio Navarra, lo fueron a dieciocho años, si bien posteriormente fueron indultados por la reina Isabel II.
El Dr. Pujadas , en su condición de miembro de la Societé Médico- Psycologique, de Francia, contó en su defensa con la participación del prestigioso Dr. Brierre de Boismont, y a pesar de que resultó probado que Pujadas era conocedor de la pretensión de la familia, de mantener a Juana encerrada hasta que reconociera el daño que les había causado. Que sabía que no era la enfermedad mental la verdadera razón de su ingreso. Que su malicia quedó manifestada cuando engañó a Juana para que le acompañara a San Baudilio y una vez allí, encerrarla, se encuentra, como atenuante, no haberle producido daño físico ni moral a Juana durante su reclusión. El Dr. Antonio Pujadas y Mayans resultó absuelto.

7 comentarios:

Ricardo dijo...

És veritat que moltes vegades la realitat supera a la ficció, aquests fets que ens comptes semblen trets d'una pel·lícula de terror.

I mostren que la maldat humana no té límits, fins i tot persones que un considera dignes d'exemple es veuen embolicades o arrossegades a cometre actes deplorables.

Finestres de Sant Boi dijo...

Amic joan,
Un molt bon article!!!
Malauradament avui encara podem llegir casos com aquest que has explicat en el teu bloc.

Josep MAria

Dr. Viñuales dijo...

Gracias Vendrell por invitarme a visitar tu blog. No conocía este caso. Es verdaderamente sorprendente y muy interesante. Lo he imprimido y guardado en mi documentación histórica de los hospitales de Sant Boi.

Xavier Sánchez i Torres dijo...

A nivell popular sempre s'ha pensat que els psiquiàtrics hi havien persones que no devien d'estar; eren cospitacions familiars per apartar a persones, si sobretot hi havia herències i diners pel mig. I com sempre, les dones eren les més maltractades.
Una abraçada.

Juan Gómez dijo...

Corrupción la ha habido en el pasado y la habrá siempre. Una cosa es beneficiarse de bienes materiales, pero otra muy distinta es hipotecar la vida de una persona encerrándola en un psiquiátrico. Esta mujer estuvo poco tiempo, no llegó al mes, però desgraciadamente, cuántas de ellas, en un pasado no muy lejano, eran "aquella mercancía humana que
recibe el alta en el cementerio" como explicastes de dijo en su día el Dr. Sabaté.

Pere dijo...

Quan persones sense escrúpols volen treure’s algú del davant, poden arribar a utilitzar fórmules molt cruels.
La novel·la negre es nodreix de persones que volen fer desaparèixer a algú que els hi molesta a l’hora d’aconseguir els seus objectius i per quedar impunes camuflen la realitat per desviar l’atenció.
Aquest cas m’ha recordat una d’aquestes situacions.
En l’article del Joan hi ha dues coses que m’han cridat l’atenció:
Primer.- La comnivència dels germans de la Joana amb el marit.
Segon,- Els 20 anys de condemna. (Sembla ser que els tribunals no estaven per tonteries). Cal que tinguem en compte que en aquella època l’esperança de vida deuria ser inferior al 50 anys.
Felicitats per l’article. És molt bo.

Maria Teresa dijo...

He descobert aquest bloc perque segueixo les "Finestres" del Josep Maria. No ens coneixem però m'ha agradat molt l'entrevista. Llegint el bloc he conegut un fet de la nostra història que no coneixia, i penso quántes i quántes coses ignorem del nostre passat històric i que, de sobte, un bon dia apareixen publicades en el lloc que menys esperem, perque una persona ha dedicat un temps a explicar-ho, i a partir d'aquell moment, ja forma part de la nostra historia.
Gràcies, Joan Vendrell per explicar-ho. En endavant seguiré el teu bloc.